Cuestionas tus ganas de ser padre/madre por tener VIH?
La maternidad y la paternidad son un derecho innegable.
Sin embargo, en los inicios de la epidemia, a las parejas serodiscordantes o seropositivas se les aconsejaba que no tuvieran hijos porque el riesgo de transmisión del virus al bebé era alto. Tampoco tenían demasiadas chances de adoptar porque la desinformación y la discriminación siempre estuvieron al día para quienes viven con el virus. “Cuando se limita el goce de algún derecho humano fundamental como casarse, tener una familia, trabajar o tener asistencia médica, se lleva a cabo una discriminación negativa, que no está bien vista desde el punto de vista jurídico”, asegura Ignacio Maglio, Coordinador del Servicio de Asistencia Legal de Fundación Huésped, tras referirse a aquellos casos en que el VIH se transforma en una causa de desigualdad.
Hoy, las parejas en las que uno o los dos viven con VIH y quieren tener hijos, disponen de distintas intervenciones para evitar la transmisión durante el embarazo y el parto. De hecho, según numerosos estudios internacionales, el riesgo bajo proceso médico es menor al 2%. Alejandro Krolewiecki, Director de Investigaciones Clínicas de Fundación Huesped, asegura que la fertilización in Vitro es la opción que existe para aquellos que desean tener hijos. “En el caso en que el padre tenga VIH, se toma el semen del hombre con el fin de limpiarlo de todas las partes que puedan tener el virus, para luego implementarle los espermatozoides a la madre”, explica. Y en el caso de que la que tiene VIH sea la futura mamá, Krolewiecki asegura que el mecanismo es más simple: “En éstas situaciones se puede realizar el implante sin necesidad de lavar el semen. Y también, algunos pacientes suelen utilizar tratamientos más folclóricos”. Es decir que muchas parejas utilizan métodos artesanales como reunir el semen del hombre, que no tiene VIH en una jeringa sin aguja para luego introducir su contenido en la vagina de la mujer. “El tratamiento que estamos llevando a cabo se llama ICSI. En realidad es el mismo que haría una pareja que tiene problemas de fertilidad, con la diferencia que se debe lavar el semen mediante una técnica que se llama swim up. Después los médicos unen el espermatozoide con el óvulo y se lo transfieren a la mujer”, explica la pareja, que realizó su primer intento la semana pasada. “Es como un colado que hacen del semen. Lo demás es naturaleza”, agregan.
Sin embargo, a pesar de todos los avances científicos, persisten otros temores. “El miedo es económico, porque el VIH no es un impedimento para tener hijos”, cuenta la pareja que acaba de realizarse el tratamiento ICSI, que cuesta alrededor de $12000, y para el que estuvieron ahorrando casi año y medio. Por eso, si bien la fertilización asistida resulta una forma segura de evitar la transmisión, los tratamientos son muy costosos porque generalmente se realizan en centros privados de salud.
Una vez que el bebé nace hay mucho por hacer: controles periódicos, el bebé debe tomar AZT durante los primeros 45 días, la mamá no puede darle de amantar a su hijo y hay que pasar por diversos análisis hasta asegurarse de que el bebé no contrajo el virus.
"El futuro de nuestros hijos está en nuestras manos y debemos ser responsables en todos los sentidos, es un derecho ser padres, pero como tal debemos estar muy concientes de la responsabilidad que implica y los deberes que asumimos...."
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