La adaptación escolar en los niños
La actitud de la maestra debe ser de aproximación, respeto, afecto (sin ansiedad ni agobios) y de tranquilidad ante las típicas reacciones de inadaptación: llantos, pataletas, rabietas, etc. Que procure llamarlo, desde el principio, por su nombre al tiempo que la educadora le dice el suyo.
La maestra o profesora debe conocer algunos rasgos generales de la personalidad del niño, datos que obtendrán a través de la entrevista general a los padres, o a través del informe o de la antigua educadora para los niños antiguos.
En definitiva se debe crear un clima de seguridad afectiva para que el niño se sienta seguro de sí mismo individual y colectivamente.
Otro factor importante es la angustia que supone a los padres separarse de sus hijos y tener en cuenta el sentimiento de culpa que ello conlleva.
Por ello debemos estar seguros de que la escuela que elegimos para nuestros niños es la mejor, para él, de tal modo que podamos transmitir a nuestros pequeños esa seguridad y confianza.
Debemos procurar en la medida que nos sea posible ser uno de los padres o ambos quienes lleven a los niños a la escuela. Salir con anticipación para evitar apuros y carreras que nos angustien y asi poder despedir a nuestros niños con la seguridad y confianza de que pronto nos volveremos a ver....
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