12-Jul-2008, 12:47 AM
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Enséñale a tu hijo a pedir disculpas

Enseñar a un niño a disculparse y a subsanar el daño provocado es un proceso gradual. Cuando un niño aprende a pedir perdón, no sólo habrá subido un peldaño en su camino hacia la socialización, sino que habrá aprendido a enmendar sus errores, ser responsable de sus acciones y ser consciente de los sentimientos de los demás.
Te damos algunas pistas para inculcarle el difícil arte de pedir perdón.
Antes de que un niño pueda disculparse, tiene que ser consciente de que ha cometido un error, lo que en muchas ocasiones les resulta difícil de comprender. Especialmente a los menores de 5 años.
A la edad de 5-6 años, los niños tienen un sentido más conciso de lo correcto y lo incorrecto y cuentan con capacidad para entender cómo se sienten los demás. Lo que no significa que les parezca más sencillo pedir disculpas.
Aunque los niños son conscientes de que han metido la pata, también les preocupa más lo que los demás piensen de ellos, por lo que a pesar de ser “mayores” pueden mostrarse reacios a pedir perdón para evitar llamar la atención al admitir sus errores.
A esta edad tienen más ocasiones por las que disculparse, pero también tendrán a su alcance más formas para remediar sus faltas. Las relaciones con los amigos cobran más importancia y serán ellos mismos los que deseen arreglar sus desavenencias con éstos. Sin embargo, por otro lado también tienen más habilidad para encubrir sus malas conductas. Debes tener todo en cuenta, pero ante todo, si reaccionas con calma y positivamente cuando tu hijo confiese su falta le ayudarás, sin duda, a fomentar su honestidad. (“No me gusta que me cojas dinero de mi monedero pero has sido muy valiente al decírmelo y eso está muy bien”.)
Explícale que al pedir disculpas, una persona está diciendo que siente el mal que haya podido causar y que al pedir perdón sintiéndolo hay que intentar no repetir esa acción en el futuro. Asimismo, la disculpa puede reforzarse si va acompañada de la promesa de reparar o sustituir el daño.
Cómo ayudarle a pedir perdón
Somos conscientes de que pedir disculpas es duro, a cualquier edad. Algunos niños rehuyen asumir las culpas, bien porque no son conscientes de su error, bien porque se asustan o tienen miedo de las consecuencias o simplemente les da vergüenza pedir perdón. Quizás estas claves te ayuden a enseñarle a hacerlo:
Mantente neutral
Cuando dos niños se están peleando, puede ser difícil saber quién debe disculparse, entre otras cosas porque sus acusaciones no nos ayudarán: “Ha sido él”, “Pero empezó ella”. Explícale a los dos que no tienen que tener la culpa para disculparse. Ambos deben pedir perdón por lo ocurrido y decirse mutuamente: “Siento lo que ha pasado”. Independientemente de quién empezara. Esto les ayudará a tranquilizarse, reparar el daño y continuar con el juego.
Hacedlo juntos
Reconoce a tu niño que disculparse a menudo es difícil, pero ofrécele tu ayuda. Si es muy pequeño dile que pediréis perdón juntos y hazlo simultáneamente. Otros niños quizás necesiten un tiempo para calmarse y enfriarse. Está bien darles cierto tiempo para ello. En ocasiones también les resultará más fácil disculparse con un gesto, como un dibujo con una nota, regalando una flor o dando un abrazo, en lugar de hacerlo oralmente.
No insistas
Anímale a pedir perdón, pero no le fuerces. Esto sólo podría empeorar la situación y hacer el momento más embarazoso para el niño, a quien en ningún caso le agradará disculparse en esas circunstancias y bajo presión. Sólo conseguirás que tu niño gruña un perdón sin sentirlo, para zanjar la situación lo que evidentemente no le enseñará nada.
Controla tu enfado
En lugar de decirle: “Discúlpate ahora mismo o te vas a enterar”, dile: “Cuando encuentres la forma de llevarte bien con tu amigo sin hacerle sentir mal, podrás jugar con él”. Verás como es más efectivo.
Da ejemplo
Si tu hijo está muy enfadado o simplemente no está dispuesto a pedir perdón, puedes disculparte por él. Debes ser un buen ejemplo y ayudar a que el damnificado se sienta mejor, sin dejar de tratar el tema con tu hijo después. Puedes decirle: “Javi y yo sentimos mucho lo que ha pasado y ahora hablaremos de ello en casa, ¿verdad?”.
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