12-Jul-2008, 12:43 AM
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Enséñale a tu hijo a pedir disculpas

Asumir una culpa puede ser realmente duro para los niños ¿o acaso no lo es para los adultos? No obstante, con un poco de paciencia y una serie de pautas podrás conseguir que tu hijo no sólo aprenda a pedir perdón, sino que además, lo sienta
No nos debe extrañar que en la mayoría de las ocasiones, los niños no se sientan arrepentidos de las acciones por las que se disculpan. Y cuando realmente lo están, gran parte de ellos necesita bastante tiempo hasta conseguir balbucear esta sencilla palabra. Otros sin embargo apenas tardan un segundo en pronunciarla, considerándolo una forma rápida de complacer a los mayores y reanudar su juego.
Enseñar a un niño a disculparse y a subsanar el daño provocado es un proceso gradual. Cuando un niño aprende a pedir perdón, no sólo habrá subido un peldaño en su camino hacia la socialización, sino que habrá aprendido a enmendar sus errores, ser responsable de sus acciones y ser consciente de los sentimientos de los demás.
Te damos algunas pistas para inculcarle el difícil arte de pedir perdón.
Los más pequeños
Antes de que un niño pueda disculparse, tiene que ser consciente de que ha cometido un error, lo que en muchas ocasiones les resulta difícil de comprender. Especialmente a los menores de 5 años. Aún están en la etapa egocéntrica y no distinguen entre lo que está bien y está mal. Por ello con niños de 2 años o menores, lo importante es centrarse en reforzar las reglas, dejando claro dónde están los límites. De este modo tendrá menos oportunidades de obrar mal y por lo tanto menos cosas por las que disculparse después.
A partir de los 2 y 3 años, es preciso que comprendan por qué es importante que pidan perdón. Dales una explicación sencilla mientras intentas sonsacarle un “lo siento”: “Decimos perdón cuando hacemos algo que hace daño o molesta a otra persona”. Aunque a esta edad todavía no tienen capacidad de ponerse figuradamente en la piel de otro, podemos fomentar empatía mostrando cómo se siente la otra persona: “Mira, Carlos está llorando. ¿Cómo te sentirías tú si te hubiesen roto tu dibujo?”. Recuerda que además de reprenderle también es positivo ofrecerle las formas de enmendar su falta, como parte de la disculpa.
Si le ha roto un juguete a un amigo, debemos animarle a que le deje el suyo para jugar, por ejemplo, o a que se preocupe por el estado de su amiguito en el caso de que le haya empujado. Las disculpas apenas tienen utilidad si no se cambia la conducta errónea. Es necesario, por lo tanto, incidir en las reglas y dejar claras las consecuencias de su incumplimiento.
Cómo ayudarle a pedir perdón
Somos conscientes de que pedir disculpas es duro, a cualquier edad. Algunos niños rehuyen asumir las culpas, bien porque no son conscientes de su error, bien porque se asustan o tienen miedo de las consecuencias o simplemente les da vergüenza pedir perdón. Quizás estas claves te ayuden a enseñarle a hacerlo:
Mantente neutral
Cuando dos niños se están peleando, puede ser difícil saber quién debe disculparse, entre otras cosas porque sus acusaciones no nos ayudarán: “Ha sido él”, “Pero empezó ella”. Explícale a los dos que no tienen que tener la culpa para disculparse. Ambos deben pedir perdón por lo ocurrido y decirse mutuamente: “Siento lo que ha pasado”. Independientemente de quién empezara. Esto les ayudará a tranquilizarse, reparar el daño y continuar con el juego.
Háganlo juntos
Reconoce a tu niño que disculparse a menudo es difícil, pero ofrécele tu ayuda. Si es muy pequeño dile que pediréis perdón juntos y hazlo simultáneamente. Otros niños quizás necesiten un tiempo para calmarse y enfriarse. Está bien darles cierto tiempo para ello. En ocasiones también les resultará más fácil disculparse con un gesto, como un dibujo con una nota, regalando una flor o dando un abrazo, en lugar de hacerlo oralmente.
No insistas
Anímale a pedir perdón, pero no le fuerces. Esto sólo podría empeorar la situación y hacer el momento más embarazoso para el niño, a quien en ningún caso le agradará disculparse en esas circunstancias y bajo presión. Sólo conseguirás que tu niño gruña un perdón sin sentirlo, para zanjar la situación lo que evidentemente no le enseñará nada.
Controla tu enfado
En lugar de decirle: “Discúlpate ahora mismo o te vas a enterar”, dile: “Cuando encuentres la forma de llevarte bien con tu amigo sin hacerle sentir mal, podrás jugar con él”. Verás como es más efectivo.
Da ejemplo
Si tu hijo está muy enfadado o simplemente no está dispuesto a pedir perdón, puedes disculparte por él. Debes ser un buen ejemplo y ayudar a que el damnificado se sienta mejor, sin dejar de tratar el tema con tu hijo después. Puedes decirle: “Javi y yo sentimos mucho lo que ha pasado y ahora hablaremos de ello en casa, ¿verdad?”.
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