La gaseosa perjudica la salud de los niños
En muchas ocasiones los padres ante las insistencias de sus hijos prefieren comprar gaseosas o refrescos en lugar de adquirir agua potable. En realidad las bebidas artificiales tienen más atractivos comerciales: envase agradable, color, aroma y sabor diferentes. Como consecuencia, los niños se quedan sin la principal fuente de nutrientes en estado puro y acrecientan el peligro de manifestar perturbaciones óseas. Es común ver a un niño de 10 años ingerir dos litros de gaseosas por día.
Los padres pueden estar desinformados sobre la importancia del agua en la dieta y no encuentran distinciones entre los precios del agua y las bebidas gaseosas. Un adulto necesita ingerir 35 miligramos de agua por cada kilogramo de peso, un lactante requiere 150 miligramos. Tomar un litro de refresco equivale a tomar un litro de agua. El problema surge con el resto de los ingredientes, especialmente con el fósforo de las líquidos de cola.
Cuide sus huesos
Si se incorpora gran cantidad de fósforo al organismo y no se consume de manera simultánea un volumen de calcio, el primer elemento provoca la eliminación del calcio y a la larga puede provocar la descalcificación. En otras palabras, el cuerpo no asimila la materia prima para la formación de los huesos. Los niños con huesos frágiles son propensos a su sufrir traumatismos en las extremidades y tiene mayores posibilidades de padecer enfermedades óseas en la adultez.
El hábito que nos hace escoger las bebidas azucaradas con cola puede ser revertido. Toso está n el sabor. El asunto es hacer apetecible un vaso de agua o limonada para eliminar la sed y acompañar las comidas. Esa es la única manera de disminuir los riesgos.
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