¿Cómo evitar la obesidad infantil?
Los pequeños prefieren no degustar productos saludables como una fruta o un yogur. En su lugar, se deciden por un paquete de galletas o una barra de chocolate. Romper esos hábitos arraigados puede tomar mucho tiempo.
Según los especialistas las malas costumbres a la hora de la comida tienen incidencia en la alta tasa de obesidad que se oberva en niños pre-escolares y escolares.
Causas conocidas
Este inconveniente en la salud pública de los más jóvenes obedece al alto consumo de grasas y azúcares, más una fuerte dosis de sedentarismo (con menores que pasan muchas horas frente a la TV y dejan de moverse). La primera medida es introducir cambios en los programas educativos, para que se enseñen en las escuelas asignaturas sobre nutrición.
Impresiones equivocadas
La obesidad se genera porque los niños concentran gran cantidad de calorías y grasas en pequeños volúmenes de alimentos. Un niño obeso no significa que su cuerpos recibe los nutrientes que necesita, más bien acumula exceso de calorías. Por ejemplo, cita que un bistec mediano con arroz, ensalada de tomate, lechuga y una fruta, no suman más de 560 calorías y aporta en total el 30% de los requerimientos diarios de grasa. Mientras, aunque se vea de menor volumen, una hamburguesa de 250 gramos y una porción de papas fritas, sin bebida, suman 960 calorías, el 72% de la grasa del día.
Un niño activo de 5 a 7 años no necesita más de 1.600 calorías diarias y uno de 7 a 10, unas 2.000 (similar a un adulto).
Cada vez es más frecuente observar una gordura en torno a la cintura (abdominal) en niños, e incluso en mujeres jóvenes. Esta característica, afirma, es más riesgosa que la obesidad de caderas y muslos, pues se la asocia a enfermedades cardiovasculares, diabetes e hipertensión.
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