26-Jun-2008, 09:54 PM
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La alimentación en el recien nacido

La alimentación de los niños en este período de la vida representa un desafío para toda madre, ya que forma parte del enorme espectro de cambios que ocurren con la llegada de un nuevo integrante a la familia.
Hoy en día sabemos que el mejor alimento para los bebés a esta edad es la leche materna, existiendo muy pocas contraindicaciones para la misma.
Las ventajas que presenta son muchas, al aportar defensas contra enfermedades infecciosas, disminuir el riesgo de alergias alimentarias, contener los nutrientes más apropiados para el organismo del bebé, intensificar el vínculo madre-hijo; además de que está siempre lista y es gratuita.
Es muy importante comenzar con la lactancia (siempre que la salud de la madre y el niño lo permitan) en la primera hora de nacido el bebé, la leche de los primeros días se llama calostro, es diferente a la leche madura que se producirá después del 5to día, tiene alto contenido en defensas (leucocitos), aminoácidos y vitaminas, y aunque parezca escasa es exactamente lo que un bebé de pocos días necesita.
A veces puede parecer que los pechos no se llenan o que no sale nada de leche, pero ésta es la característica del calostro y no se requiere ningún tipo de suplemento.
Es completamente normal el descenso de peso del bebé que se produce en los primeros días, que puede llegar a un 10% del peso de nacimiento, éste se irá recuperando en 2 a 3 semanas, por lo que no hay que creer que es porque la leche es insuficiente.
La frecuencia de las mamadas a esta edad suele oscilar entre 8 y 12 por día, la cual irá descendiendo a medida que el bebé crece. Hay que tener en cuenta que el bebé no siempre llora por hambre, con el pasar de los días la madre podrá identificar las distintas necesidades de su hijo.
Durante la mamada es conveniente colocar al bebé en ambos pechos y en la siguiente comenzar con el último que tomó en la anterior, para completar su vaciamiento. Luego de la llamada “bajada de la leche”, la cantidad producida dependerá de la frecuencia de las mamadas y del correcto vaciamiento de las mismas, también es muy importante que la madre consuma 2 a 3 litros de líquido por día ( puede ser agua, jugos, gaseosas, infusiones, caldos, etc); todo esto contribuye a una adecuada producción láctea.
Con el correr de los días suelen presentarse algunos problemas como grietas del pezón, pequeños bultos o congestión, cuya causa suelen ser errores en la técnica para amamantar, en estos casos no hay que suspender la lactancia, sino consultar con el pediatra la mejor forma de resolverlos.
Es importante conocer distintas posiciones en las que se puede colocar al bebé, esto favorece el correcto vaciamiento de la mama, además es importante que la boca del niño cubra toda la superficie de la areola, esto previene la formación de grietas y facilita la extracción de leche por parte del niño.
No hay que tener miedo a que el bebé “se ahogue”, ya que los niños pequeños respiran por la nariz y ésta se encuentra libre. Puede suceder que el niño luego de alimentarse presente un pequeño vómito de contenido lácteo, esto suele ser normal hasta los 6 meses, pero es prudente comentarlo con el pediatra.
Cuando surgen determinados problemas o por la necesidad de reincorporarse en el trabajo, puede existir la decisión por parte de la madre de querer comenzar con leche de fórmula, en este caso lo más apropiado sería consultar con el médico para tratar de solucionar los inconvenientes o para que recomiende la leche más adecuada para el niño.
Por último hay que recordar que el niño siempre que se le acerque algo a la boca va succionar, ya que este es un acto reflejo, no siempre significa que tiene hambre, y esto no nos debe hacer caer en el error de que el bebé se queda con hambre.
Al evaluar el progreso de peso en la consulta médica, sabremos que el niño está bien alimentado y no necesita complementos.
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