Adoptado y desobediente, no son sinónimos
Tener hijos rebeldes ha sido uno de los mayores temores de los padres desde tiempos inmemoriales, y en familias con niños adoptivos, ni hablar.
Especialistas en adopción coinciden en que los casos de rebeldía se presentan con mayor frecuencia cuando el niño es adoptado de los cinco años en adelante y cuando se entera tardíamente de su adopción, usualmente por un tercero.
En el primer caso, la rebeldía se debe a que es más consciente de su situación y le es difícil crear vínculos afectivos profundos, y en el segundo porque siente que han violentado su confianza y se siente irrespetado.
Según la psicóloga Leonor Guzmán, graduada de la Universidad Javeriana con una maestría en Estructuras y Procesos del Aprendizaje, para superar los impasses en los que el niño se niega a obedecer, es necesario explicarle que su deber como papás es el de “educarlo y que él debe aceptar que en el hogar existan normas que cumplir para una convivencia pacífica y amorosa”.
Guzmán, quien ha centrado su trabajo en el tema del desarrollo del niño y hace parte del equipo interdisciplinario para la formulación de una política pública sobre infancia, insiste en que es importante aclararle al niño que ellos tomarían las mismas decisiones y actuarían exactamente igual si él fuera su hijo biológico y que el problema va más allá de su procedencia.
La especialista recomienda buscar la causa de la rebeldía y no confiarse en que la adopción sea la principal razón.
En los casos en que los niños se enteran tardíamente de su condición, después de los 10 años, “es una reacción normal que un niño rechace a sus padres si estos le han ocultado la verdad; por lo tanto, ellos deberán argumentar muy bien las razones de esta “mentira”para sanar cualquier resentimiento que surja por parte del niño”.
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"El nacer es un derecho"
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